
Su paso por distintas agrupaciones marcó el camino que lo llevó a fundar El Gran Combo de Puerto Rico. Esta es la historia detrás de la creación de una de las orquestas más representativas de la salsa.
“Lo que me vayan a dar, que me lo den en vida. No vayan a esperar después de mi partida…“, reza la frase de uno de los incontables éxitos de El Gran Combo de Puerto Rico, una línea que remite inevitablemente a su cofundador y líder, don Rafael Ithier, quien hoy cumpliría 100 años.
Su acercamiento a la música comenzó desde niño. Su padre, Nicolás Ithier, tenía un grupo de bohemia, mientras que su tío Salvador era guitarrista y segunda voz del Trío Borinquen. Sin embargo, la muerte de su padre, lo llevó a buscar, con ocho años, una forma de contribuir económicamente con su familia.
De acuerdo con el comunicador puertorriqueño Hiram Guadalupe, autor del libro Historia de la Salsa, Ithier comenzó a trabajar como guitarrista en el Conjunto Lucerito. Aunque inicialmente soñaba con convertirse en pelotero, su interés por la música fue creciendo.
A los 14 años se incorporó al grupo El Hawaiano, donde llegó a ganar cuatro dólares por noche. Con el paso de los años, la música terminó ocupando un lugar central en su vida, al punto de dejar de lado sus planes de estudiar administración comercial y derecho.
En 1954, Raphael Ithier se integró al Combo de Cortijo, dirigido por Rafael Cortijo. En esa agrupación también participaron figuras como Ismael Rivera, conocido como ‘El Sonero Mayor‘, Martín Quiñones, Miguel Cruz y Sammy Ayala.